Al salir del Escargot, donde voy todas las mañanas a jugar con Mateo y a relacionarnos con sus coetáneos, me crucé con un señor. Al que me mira, por vivir en pueblitos, yo lo saludo (y lo haría en las grandes ciudades, pero da como no-sé-qué que la tomen a una por loca). En francés, bonjour, del que he aprendido la entonación dulce y aguda que se estila en esta zona. La respuesta fue en español: hola. Qué susto. Mi respuesta fue pararme. El señor era algo mayor, cojeaba. Llevaba chándal, y tenía el pelo cano y gafas de sol. Me contó que era asturiano, que vino a buscar trabajo y lo encontró, pero que tuvo un accidente de moto y se le estropeó todo.
El asturiano me contó su vida. Buscaba a una asistente social porque hace dos días le robaron todo. No tenía dinero ni para pagar el hotel, ni para nada. Sin tarjetas, con el consulado cerrado, con las puertas a cal y canto del que no tiene argent, como pasa en este mundo tan desarrollado.
En los sitios de frontera uno no sabe si debe fiarse. Ahora tengo un bebé, y eso me ha vuelto algo más recelosa.
El señor no me pedía nada. Tenía que esperar a las 14h a que llegara una asistenta social para ver si podían ayudarle; ya había hecho la denuncia, todo lo que se le había ocurrido y todo lo que pudo sin hablar francés. Creo que sólo quería hablar, que lo escucharan, y expresarse en su lengua tranquilamente. Si necesitaba ayuda no se atrevió a pedírmela.
Yo me tuve que ir porque Mateo tenía sueño, pero pasé por un cajero y saqué algo de dinero para dárselo. El hombre no se lo creía. Dice que mañana vendrá a verme al Escargot. Tal vez venga. Parecía alguien sencillo. O yo sigo siendo ingenua (que ya me gustaría).
El hecho es que el señor no tenía la culpa de ser mayor, poco agraciado, de no saber francés, de sentirse indefenso. No quiero ni pensar que me pasara algo así, y que la gente no me abriera su casa. Tal vez yo soy mujer, joven, y lo tendría más fácil. Pero si yo fuera ese hombre, no sé. Le he dado dinero, y de verdad, me ha sabido a poco.
Qué bien Pilar que hayas ayudado a un asturiano, son mis raíces y hay muy
ResponderEliminarbuena gente y además qué bien que no te hayas dejado llevar por la desconfianza. Ya me contarás si va mañana!
si es que eres un tesoro, de esos que cuesta tanto encontrar... mi niña tendiras que lanzarte y ponerte con tu propia nobela o ensallo o yo que se pero tuyo y soltar al viento tu hermosa alma de miles y preciosos colores para que los demas puedan saborearte en la distancia
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