lunes, 19 de diciembre de 2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

El indolente

He cerrado la puerta dejando fuera el invierno.
A la ventana, delicadamente protegida
por sus nubes domésticas, se ofrece esta intimidad.
La lámpara tiembla de dicha esperando
alumbrar unas horas de bello trabajo. Tierno
homenaje del invierno, ¿por qué no nieva, por
qué no llueve?... Pero hace frío: el radiador no
calienta. Siento, luego existo. Y esta tibia sensación
no me da tanta certidumbre de mi frágil y
divina existencia como la que proporciona a
mis ojos esa imagen atónita que se adelanta
desde las profundidades del espejo. ¡Intacto
placer! En vano el tiempo envía soles y lunas
para advertirme de su perenne huida. Persisto,
melancólicamente, en inclinarme hacia el bello
arco de esas cejas, la línea ondulante de esos labios.
Son míos y los contemplo ajenos. Al separarme
del cristal me pierdo a mí mismo y solo
me devuelve esta vana tristeza, inútil y preciosa,
que se mece sobre mi frente.

Luis Cernuda: “El indolente”, Prosa española de
vanguardia. Madrid, Ed. Castalia, 1999.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Primer día de lluvia en El Escargot



Menos de 1minuto de vídeo para mostraros cómo pasamos las mañanas en El Escargot los días de lluvia o inclemencias climáticas.

Para los más curiosos, el blog del Escargot es http://escargotferney.blogspot.com/

Besos húmedos, si se me permite.

viernes, 14 de octubre de 2011

Otoño


Creo que hoy es el primer día que siento frío con el jersey puesto. El sol cada vez calienta menos, cada vez anochece antes. Hoy hemos estado casi todo el rato dentro del Escargot, porque fuera había que ponerse la chaqueta.

Ayer lo vi muy claro. Sabía que estaba disfrutando de los últimos rayos de sol, e hice una foto para inmortalizar el momento. El general invierno se acerca, a los franceses se les hicieron polvo los botones de las chaquetas en Rusia, a mí, las orejitas en Francia, e così via.

Os comparto un rayo de sol, como una canción de verano, y os mando un besito tierno de toda la familia, de vuelta en Versonnex.

jueves, 11 de agosto de 2011

Fe de erratas

Cuando hablo de mí, en mi jardín, mi huerto, también hablo de mis hombres, claro. Del que ayuda comiéndose los tomates, y del que ha trabajado duro a pesar del sol, quitando malas hierbas, plantando, y trabajándolo cuando la tendinitis me tenía inutilizada. Del que se fue al río a buscar ramas para los tomates, del que instaló la arquitectura, del depositario del tan valioso know how porque ya lo había vivido (¡todas mis amigas saben que me enamoré de un hippy que vivía en la montaña y tenía gallinas y un huerto!)

Pero vaya. Que mi huerto es también el huerto de Pol, de Nik.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Felices vacaciones, mon jardin


En los principios de la lengua española solo existía la palabra huerto, no jardín. De hecho, los franceses hablan de sus verduras de jardín, que queda la mar de poético en oídos de un hispanohablante. Y es que fueron ellos los que introdujeron "jardín" como palabra, que pasó a designar a las plantas decorativas (cómo no, estos franceses). El huerto, para la comida. Mi huerto es bonito con sus acelgas, sus lechugas, sus puerros, sus cebollas, sus calabacines, sus tomates, sus pimientos, su berenjena (sí, solo una, qué voy a hacerle), sus tomatitos cereza. Y yo lo veo bonito, siempre. Mon jardin.

En todas las historias de la literatura hay cantos a las cosechas, o del momento de la cosecha. Son cantos alegres, el paisaje está florido, las plantas han dado su fruto, las carnes de las mujeres se dejan ver gracias al calor de las labores del campo y del estío, se vive en la calle, se celebran los días de sol.
Hoy lo entiendo, y cómo. Estaba haciendo salsa de tomate (tal y como aprendí de la abuela piemontesa de Fabio) porque teníamos excedentes de tomate, y hace ilusión reencontrárselos en invierno en una pasta, o un caldo, o unas albóndigas.


Entonces he salido al huerto, a ver si había más (hace 2 días que no hacía recolecta). Y he vuelto a llenarme las manos. De regalo tenía también una lechuga y un calabacín.



He dejado salir a Mateo, a pesar de su catarro, a que recolectara él también. Ha pescado dos tomates (no he conseguido una foto de él mientras se los comía a dos manos, una lástima).


También me he acordado de Renate, que viene a vivir con nosotros dentro de un mes, y quiere ocuparse ella de las especias, así que le he hecho una fotito a las pocas plantas aromáticas que tenemos de momento. Pero también estaban de un verde rabioso, y también han entrado en la salsa de tomate.


Ya nos vamos a Cádiz, nos queda una semana de Versonnex antes de las vacaciones. Una semana de huerto, de salsa, de recoger verduras, de regar por las noches, de comer tomates entre horas, de quitar malas hierbas, de mirarlo desde la ventana, de compartirlo con los animalitos, en lugar de poner pesticidas. Y una semana de Escargot, de silencio, de tranquilidad, de soledad, también (para lo bueno y para lo malo).

A la vuelta, en octubre, no creo que haya más jardín (hasta el año que viene). Pero necesito (necesitamos, vaya) un punto y aparte. Echarlo de menos, tener ganas de recomenzar, de pasar el rastrillo, de vacaciones. A pesar de todo me iré encontrando mi huerto en invierno, en forma de salsa de tomate. Espero saber quererlo también entonces.

Felices vacaciones.


viernes, 15 de julio de 2011

Juillet

Estos son los secuaces principales de Mateo. Niños del Escargot de Ferney (http://escargotferney.blogspot.com/)

Ha sido una idea fantástica pasar el grueso del verano aquí con ellos y sus mamás. Piscina, lago, granjas, y risas de niños, ¡que no falten!

martes, 14 de junio de 2011

Hueca, eca, eca, eca...

Hola. Hola. (Espero que no me pregunte qué tal he dormido, como si hubiera...). Silencio. Música infantil para la papilla. Un niño que llora y no come. Y no come. Y no come.
La pantalla del ordenador. Una lágrima, pero no de pena, sino de cansancio.
La puerta se cierra. Ven aquí, vamos a jugar un poco. Ma-ma. Ba-ba. Na-na. Cómo te quiero. Plas, plas en la barriga de mamá. Risas.

No estoy hoy para juicios de valor. Lo que estoy es hueca, eca, eca, eca...

jueves, 19 de mayo de 2011

Cádiz

Nunca me he dado golpes de pecho, ni he martilleado a los foráneos con coplas de carnaval, ni sigo al Cádiz. Pero estoy elaborando el contenido de Andalucía para los libros de Vicens Vives, y hay una parte dedicada al cine. Me ha llevado irremediablemente a una colección que se llama "Andalucía es de cine", con cortos turísticos sobre distintas poblaciones andaluzas.
Me he parado en Cádiz, con la canción de Niña Pastori, y me he dado cuenta de cómo lo echo de menos, de lo lejos que me siento.
Y también de qué son las raíces.

http://www.youtube.com/watch?v=33JUrGwZQLY

miércoles, 18 de mayo de 2011

Bienvenido otra vez, Mateo



Mateo cumple hoy 11 meses. Casi anda, casi dice alguna palabra, es casi humano. Es increíble la metamorfosis constante, cómo ha roto el cascarón sin hacer ruido.
Esta noche he estado reviviendo el parto, con mucho dolor, recuerdo. Y pensaba "aquí estoy otra vez", pero no había otro bebé, era parir otra vez a Mateo. Se está desprendiendo de su primera piel de serpiente. Aún no tiene un color de ojos definido (es por el pecho, dice Leticia). Tantas cosas...
Bienvenido otra vez, Mateo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Pieter Cornelisz. van Slingelandt (1640-1691) - Mutter und Kind



Internet es un inmenso hipertexto que me mece en ocasiones (sobre todo, cuando tengo sueño). Hoy me he encontrado a mí misma en otra época, con otro atuendo, otro oficio. El pintor es apenas conocido, aunque me encantaría una reproducción algo mayor de este cuadro. Si alguien tiene alguna pista, o un banco de imágenes gratis donde aparezca, o una colección del pintor en su casa...
Quiero celebrarme el día de la madre, que en Suiza fue ayer, en España, hace una semana y en Francia está por venir. Estoy trabajando cerca de la ventana. Mi bebé duerme la siesta.

lunes, 18 de abril de 2011

El asturiano

Al salir del Escargot, donde voy todas las mañanas a jugar con Mateo y a relacionarnos con sus coetáneos, me crucé con un señor. Al que me mira, por vivir en pueblitos, yo lo saludo (y lo haría en las grandes ciudades, pero da como no-sé-qué que la tomen a una por loca). En francés, bonjour, del que he aprendido la entonación dulce y aguda que se estila en esta zona. La respuesta fue en español: hola. Qué susto. Mi respuesta fue pararme. El señor era algo mayor, cojeaba. Llevaba chándal, y tenía el pelo cano y gafas de sol. Me contó que era asturiano, que vino a buscar trabajo y lo encontró, pero que tuvo un accidente de moto y se le estropeó todo.
El asturiano me contó su vida. Buscaba a una asistente social porque hace dos días le robaron todo. No tenía dinero ni para pagar el hotel, ni para nada. Sin tarjetas, con el consulado cerrado, con las puertas a cal y canto del que no tiene argent, como pasa en este mundo tan desarrollado.

En los sitios de frontera uno no sabe si debe fiarse. Ahora tengo un bebé, y eso me ha vuelto algo más recelosa.

El señor no me pedía nada. Tenía que esperar a las 14h a que llegara una asistenta social para ver si podían ayudarle; ya había hecho la denuncia, todo lo que se le había ocurrido y todo lo que pudo sin hablar francés. Creo que sólo quería hablar, que lo escucharan, y expresarse en su lengua tranquilamente. Si necesitaba ayuda no se atrevió a pedírmela.

Yo me tuve que ir porque Mateo tenía sueño, pero pasé por un cajero y saqué algo de dinero para dárselo. El hombre no se lo creía. Dice que mañana vendrá a verme al Escargot. Tal vez venga. Parecía alguien sencillo. O yo sigo siendo ingenua (que ya me gustaría).

El hecho es que el señor no tenía la culpa de ser mayor, poco agraciado, de no saber francés, de sentirse indefenso. No quiero ni pensar que me pasara algo así, y que la gente no me abriera su casa. Tal vez yo soy mujer, joven, y lo tendría más fácil. Pero si yo fuera ese hombre, no sé. Le he dado dinero, y de verdad, me ha sabido a poco.

sábado, 16 de abril de 2011

Chambre d'Hotes (o pensión a la francesa)


Llegamos de noche. Por teléfono nos parecieron secos. La casa estaba en la mitad de un pueblo vacío (otro Macondo). El dueño de la pensión salió para decirnos que aparcáramos más recto. No ofrecían la cena. Nos enseñó la casa. Estaba llena de adornos que nada tenían que ver con el contiguo. Había un niño de acogida en un cuarto, con la luz apagada y la televisión puesta. Las habitaciones estaban demasiado calientes. La nuestra estaba decorada a base de pinturas, cuadros y cenefas de gallinas. De camino a la cocina (cuyo usufructo nos permitieron aquella noche) había unas escaleras con fotografías de cine, y una tira pintada en la pared como si fuera un rollo de película. El señor estuvo orgullosísimo de enseñarnos su habitación, donde había una inmensa butaca y un proyector con sonido envolvente.

Preparamos la cena.

En mitad de la velada apareció nuestro anfitrión nuevamente (algo ebrio, con un vaso de licor vacío en la mano). Nos enseñó fotos de familia, nos contó que había sido militar. Que su hijo es quien trae los adornos y que viaja por todo el mundo (él sí tiene estudios).
No nos dejó acabar nuestras conversaciones. Fuimos desapareciendo de la mesa. Antes de dormir nos advirtió que el gato se llamaba Brad Pitt, e hizo una broma que tenía gusto a rancio de tanto repetida: "si dejas la puerta abierta de la habitación, Brad Pitt vendrá a dormir contigo ¡y sin suplemento!".

A la mañana siguiente estaba allí su mujer. Oronda, rubia. Había hecho ella misma el pan y las 15 variedades de mermelada que había en la mesa. Sonreía medio recostada en su silla. El anfitrión ya no era lo que la noche anterior. Se veía diezmado por la presencia de la señora. Pero ejercía su poder con el niño de acogida, al que hablaba a exabruptos.

Nosotros seguíamos irradiando el sol de la tarde anterior, en mitad de ese Macondo. Y así nos fuimos.

jueves, 7 de abril de 2011

Lo que es hoy


Hoy he empezado a usar pañales de tela para el bebé. Hace sol y he puesto una manta en el césped. Estoy documentándome y esto implica leer y releer obras literarias de todos los siglos. A mi izquierda tengo la ropa blanca tendida y la tierra para el huerto. En mis manos, el ordenador y un libro. Anoche soplamos las velas por el cumpleaños de Pere, y vimos un partido de fútbol con el proyector. Ayer choqué con la furgoneta y me sirvió para conocer a un librero y la edición en Francia. En mi cabeza, una entrada pendiente sobre fin de semana de sol y cariño en tierras de Lorena. En mi corazón, la ternura de un niño de 6 años con nombre portugués y pelo árabe, afiancado en Bélgica, que le regaló dos libros a Mateo, y no paraba de abrazarlo.
Podría ser un día cualquiera, pero hoy es todos los días. Y quiero acordarme mañana, y pasado, y el otro, de lo que es hoy.

lunes, 28 de febrero de 2011

Gitanita canastera

Fui a pasear por Ginebra, la otra tarde. En realidad buscaba una biblioteca, pero no la encontré y me quedé deambulando por el centro: fui de librerías. Hacía frío. Llevaba varias horas dando vueltas con el bebé, y pensé que parar a darle una papilla calentita y algo de teta no le sentaría mal, ni a mí tomarme una infusión caliente para reponerme antes de asumir la caravana de vuelta a casa.

De camino, vi tres gitanas con niños que se paraban a charlar en un escalón de piedra, y una de ellas se puso a amamantar al bebé. Qué suerte la mía que podía entrar en una cafetería tranquila, caliente, y tomarme una infusión, mientras recomponía también a mi niño.

Pero si hubieran escuchado sus risas, lo divertidas que estaban, lo a gusto que se sentían en esos escalones tan fríos...

Pena no: envidia.

viernes, 25 de febrero de 2011

Análisis sintáctico de oraciones simples

Oraciones simples:

- Me he levantado temprano.
- Hoy llega mamá.
- Ha amanecido nevado.
- El bebé duerme junto a mí.
- El padre va a compar verduras con su hijo.
- La casa está ordenada.


A veces hay que esforzarse por ver la vida a través de afirmaciones así de sencillas, y no querer llenarla de subordindas, de complementos o miserias para el análisis sintáctico.

jueves, 10 de febrero de 2011

ilusa


En la web de la Real Academia se define iluso como "propenso a ilusionarse"; aunque no os voy a mentir, la primera acepción es "
engañado, seducido".

Vivía en Barcelona, con Cristina y Luis (la mejor época, sin duda). La víspera del cumpleaños de Cris, mientras ella dormía, llené su habitación de globos, le puse
un cartel de feliz cumpleaños y dos donuts con velitas y muuuchos lacasitos. A la mañana siguiente yo no estuve para ver su sorpresa. Cristina fue feliz, y era algo tan evidente, que reventó la alegría por las paredes de la casa en la Avinguda Mare de Déu de Montserrat, 65.
Hoy preparo el cumpleaños de Pol, en Francia: un torneo de ping-pong, con premio, amigos y cerveza.

Creo que sólo hago estas cosas porque necesito la alegría que vendrá después, porque soy una ilusa.


viernes, 4 de febrero de 2011

Ensoleillé

Francia. Hace un día de invierno lúcido, transparente, de esos que engañan desde la ventana, con un sol radiante. Amaneció cuajado de lila.
La niña de Laura tiene dos años y la varicela. Ella le pintó el cuerpecito con puntos de color violeta. Mateo se ha despertado a carcajadas de la siesta, y yo mientras escribo en el blog, y sigo oyendo su risa.
Es todo sol, una casita con chimenea, y un árbol.
Es como un día de niños, hoy.

jueves, 20 de enero de 2011

Cabrera Infante

Hoy tengo sueño, y las imágenes oníricas me colapsan, me dejan en un estado de pause cuyo interruptor reconozco en la boca del estómago. Metaliteratura, un microcuento de Cabrera Infante:

Salió por la puerta y de mi vida, llevándose con ella mi amor y su larga cabellera negra.