Estoy sentada en un vagón cualquiera. Los que me miran podrían ser otros, pero son precisamente éstos. No me dan pena, son una mancha informe en el trasiego de carne humana productiva. Hubieran podido ser cualquier otra cosa, astronautas, toreros, futbolistas. Pero son como yo. De hecho, ellos también me miran.Yo lo sé que un día no podré aguantar más y abrazaré a cualquiera de ellos al azar, y le diré que yo también lo siento.
Que a pesar de todo, los quiero mucho.