miércoles, 9 de diciembre de 2009

A CATWOMAN

Hace días ya que no te cuento y me chorrean los dedos.

Te estarás poniendo mientras tus botas negras y las mallas. Yo estaré deseando verte entrar, y mirarte. Tú sabrás que yo así no quiero que me mires.

Te reirás como detrás de una pantalla que yo seguiré mirando. La risa será enlatada y habrá aplausos.


Cerrarás la puerta, y yo ya no sabré cuándo esperarte.


Me pondré vendas en los dedos, algodones, para evitar el plic plic en el suelo a cada instante.

Te inventaré un haz de luz para llamarte, como cualquier superhéroe que se precie. Un haz que signifique que te quites las botas, las mallas, que vengas para cerrar la puerta desde dentro. Para que dejes la pantalla y lamas las gotas de mis dedos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El odio que sigue al

Esta vez te dueles y te giras en la noche y te enroscas en insomnio. Te odias y te escondes detrás de un cigarrillo a lamerte tus culpas, con el sabor rancio de tabaco y cama.
Esta vez no te tengo miedo. Has empezado a destrozarte ante mis ojos y con mis manos. Tú tampoco me tienes miedo, aunque eso lo supe siempre, durante las noches en que no estabas, las horas en que la bilis te cubría los ojos, desde que sacrificaste mi cariño y mi pena.
No te quiero ya.
Y me llorarás como a una flor reseca dentro de una vela que arde dentro de tu casa.
Y me llorarás y yo habré de llorarte, y colillas de tabaco rubio, de uñas rubias, de encías rancias. No te esperan respuestas, sino el escaparate sucio de una birrería, y los codos pegados a la mesa.
Y me llorarás, al menos eso espero, y no estaré a tu lado para que te duelas y maldigas y aprendas a sufrir tú también,
y a odiarte.