Francia. Hace un día de invierno lúcido, transparente, de esos que engañan desde la ventana, con un sol radiante. Amaneció cuajado de lila.
La niña de Laura tiene dos años y la varicela. Ella le pintó el cuerpecito con puntos de color violeta. Mateo se ha despertado a carcajadas de la siesta, y yo mientras escribo en el blog, y sigo oyendo su risa.
Es todo sol, una casita con chimenea, y un árbol.
Es como un día de niños, hoy.
Que bonito, gracias por pensar en lo bonita que esta Bruna porque hoy lo esta pasando mal con los picores. Un beso grande para Mateo
ResponderEliminarDile a tu niña que haga un dibujo para Mateo de una casita con chimenea, un arbolito y un sol, que lo pongo en el blog (te lo prometo). A ver si así la animamos. Un beso para los tres.
ResponderEliminarAi Pilar, qué fuerte que lo he leído y no he caído en que hablabas de esa Laura, que había visto lo de la varicela en su FaceBook, pero pensaba que tus palabras eran más abstractas, como pones tanta poesía a la realidad no parece realidad parece algo mejor. Pero es que la realidad puede ser así de poética y de genial, gracias por recordármelo :)
ResponderEliminarQué lindo escribes Pilar, eres la mejor!
ResponderEliminarPor cierto ¿quién es Laura? es española no?
Te quiero mucho guapa, sigue disfrutando de todas las etapas del cacahuete y no te preocupes tanto.
Un beso enorme de tu fan número uno!!!!
Laura y tú son mamás maravillosas. Afortunados sus hijos.
ResponderEliminarVosotras sí que sois maravillosas. Vale la pena escribir sólo para hablar de vosotras.
ResponderEliminarlas chicas de mi edad se maquillan con puntitos lilas por todo el cuerpo, y hoy los mayores no dejan de mirar asombrados al sol, como si fuera a desaparecer como la luna menguante de esta noche. Luego me rio de ellos, a carcajadas, y se les cae la baba... están locos estos romanos!
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