Adriana y Daniela hicieron un curso intensivo sobre la fabricación artesanal de muñecos de trapo. Yo tengo un hijo gestándose en la panza y dando patadas a deshoras. Tal vez me reclame manualidades y quehaceres propios de la madre que él lleva por fuera, y yo no llevo por dentro.
Qué juegos lo sumirán durante horas, y qué peluche abrazará por las noches. Ahora son todo preguntas que él no contestará con palabras, que es lo máximo que a mí se me ocurría darle. A él le tocará conformarse y a mí me tocará aprender, a ver si los dos nos encontramos en tierra de nadie. En la tierra como un gran útero, donde ninguno de los dos dé patadas.
Mientras tanto, será él mi muñeco de trapo, una preparación necesaria para el muñeco de carne.
Qué lindo Pilarcita, precioso, me encanta cómo escribes, cómo piensas, cómo sientes.
ResponderEliminarUn beso y ánimo que eres la mejor!!!!!
Fdo: tu fan número 1.
Uy, tengo la piel de gallina. Qué bonito.
ResponderEliminarOye, y, ¿qué será de la vida de Daniella y se su hija?
Pues vaya usted a saber, qué vidas tan ajenas que sólo Parramón unía, ¿no? Qué bonito el regalo que le hiciste, por cierto, a ver si crece un poco, esté donde esté, y lo utiliza ;o)
ResponderEliminar